El uso de drones ha aumentado de forma drástica y, con ello, la incertidumbre para la aviación civil, afirmó Nick Careen, vicepresidente sénior de Operaciones, Seguridad y Protección de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
Durante la pasada 82 Asamblea General Anual de la IATA, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, explicó que los conflictos armados, en los que cada vez es más frecuente el uso de drones, generan un entorno de seguridad más complejo.
Ante este escenario, señaló que las aerolíneas deben reevaluar continuamente sus rutas conforme evolucionan las amenazas, las restricciones al espacio aéreo y la información de inteligencia.
Además, indicó que se han incrementado las interferencias en la navegación y la suplantación de señales del Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS, por sus siglas en inglés), lo que añade un nivel adicional de complejidad incluso más allá de las zonas de conflicto.
Careen puntualizó que el impacto de los conflictos en la seguridad aérea genera un entorno operativo cada vez más complejo. Explicó que la evaluación de riesgos se ha vuelto dinámica, por lo que las aerolíneas ya no pueden basarse en una valoración estática de una ruta o una región.
Asimismo, comentó que los niveles de amenaza pueden cambiar con rapidez conforme evoluciona la información de inteligencia, se imponen o levantan restricciones al espacio aéreo o se modifica la actividad militar.
Esto, agregó, obliga a los operadores a reevaluar de manera permanente sus rutas utilizando la información más reciente proporcionada por los Estados, los reguladores, los proveedores de servicios de navegación aérea y sus propios equipos de seguridad.
En segundo lugar, el conflicto genera mayores niveles de interferencia y suplantación de identidad en los sistemas GNSS, lo que puede afectar a aeronaves que se encuentran lejos del área de conflicto activo, creando incertidumbre para las tripulaciones, puntualizó el vicepresidente sénior de Operaciones, Seguridad y Protección de la IATA.
El problema no radica en que las aeronaves no puedan volar con seguridad, sino en que los pilotos y operadores deben estar alerta ante señales de navegación degradadas o engañosas, señaló.
En tercer lugar, explicó, el entorno de amenazas en sí mismo ha cambiado. Los drones pueden generar riesgos para la aviación civil, especialmente en zonas donde el conflicto está activo, en escalada o mal controlado, por lo tanto, si el conflicto crea un entorno de seguridad más complejo, la siguiente pregunta es, “¿cómo se gestiona ese riesgo en la práctica?”.
A lo que contestó “no lo gestiona un solo actor. Se trata de una cadena de responsabilidad que va desde los Estados, pasando por los reguladores, las aerolíneas y la monitorización operativa en tiempo real”.
(Fuente: A21)








