Empresario, padre y abuelo. En vísperas del Día del Padre, Mario Mustafá comparte las lecciones, desafíos y valores que han guiado su vida familiar y el crecimiento de Hoteles Costa del Sol.
Durante más de tres décadas, Mario Mustafá ha liderado el crecimiento de Hoteles Costa del Sol, una de las cadenas hoteleras más importantes del Perú. Sin embargo, cuando habla de sus mayores logros, no menciona hoteles ni proyectos. Habla de familia.
Padre de tres hijos, abuelo orgulloso y fundador de una empresa que hoy tiene presencia en distintas ciudades del país, Mustafá asegura que los valores que guiaron la construcción de su familia son los mismos que marcaron su vida empresarial.
“Siempre buscamos tener una familia bien constituida. Si has tenido la suerte de crecer en una familia sólida, anhelas replicar eso con tus hijos y enseñarles ciertas cosas de la vida”, comenta.
Pero construir una empresa y una familia al mismo tiempo nunca fue una tarea sencilla.
Su actividad empresarial lo llevó a vivir en distintas ciudades como Tumbes, Piura, Chiclayo y Lima. Ese constante movimiento implicó desafíos personales, pero también enseñanzas para sus hijos.
“Siempre hay que buscar un balance. En mi caso fue un poco más difícil porque mi trabajo no necesariamente estaba donde vivía. Nos tocó movernos bastante como familia”, recuerda.
Con el paso de los años, la historia pareció repetirse de otra manera. Hoy sus tres hijos viven en distintos países y ciudades.
“Uno está en Estados Unidos, otra en España y otra en Perú. No tengo la suerte de verlos todos los días, pero mantenemos esa unión familiar. Nos reunimos en fechas especiales y siempre buscamos estar juntos”.
Cuando se le pregunta cuál fue el mayor sacrificio que hizo durante estos años, su respuesta apunta al tiempo.
“De repente el mayor sacrificio fue compartir un poco menos con ellos. Los viajes, las ausencias y el tratar de no perderte momentos importantes como cumpleaños, graduaciones o fechas especiales”, repasa.
Sin embargo, lejos de lamentarse, considera que cada etapa forma parte del crecimiento natural de una familia.
“Los hijos van creciendo, forman sus propias familias y siguen sus propios caminos. Quizás en nuestro caso ese proceso llegó un poco antes”.

La familia como principal enseñanza
Si hay una idea que se repite constantemente en la conversación con Mario Mustafá es la importancia de la unidad familiar.
“Creo que una de las principales enseñanzas que les hemos dado a nuestros hijos es justamente la unidad familiar”, afirma.
Para él, ese concepto está acompañado por otros pilares fundamentales: la educación, el respeto y el compromiso con la comunidad.
“La educación siempre ha sido muy importante para nosotros. Primero la formación escolar, luego la universitaria y los posgrados. Vivimos en un mundo muy competitivo y hay que prepararse”, afirma.
También destaca la necesidad de entender que nadie vive aislado. “Las familias forman comunidades, las comunidades forman países y los países forman el mundo. Tenemos que aprender a convivir, respetar y aportar”.
El mérito antes que el apellido
Dos de sus tres hijos forman parte actualmente del grupo empresarial. Sin embargo, Mario es enfático al explicar que nunca tuvieron privilegios. “Los chicos no se ganaron un puesto porque son hijos nuestros. Se lo han ganado porque se lo merecen”, señala.
Recuerda que todos comenzaron trabajando desde muy jóvenes. “Desde el colegio hicieron prácticas. Trabajaron con otras personas. Conocieron el trabajo real. Incluso estuvieron en empresas que no eran del grupo”, comenta.
Cuando llegó el momento de incorporarse a Costa del Sol, lo hicieron donde eran necesarios. “Después fueron creciendo profesionalmente y ascendiendo hasta los puestos que ocupan hoy”, refiere.
Detrás de esa filosofía existe una convicción profunda: el trabajo debe construirse sobre méritos y disciplina. “Las cosas se logran por los esfuerzos que uno hace día a día”.

De padre a abuelo
Con los años también llegó una nueva etapa: la de abuelo. Y si como padre asumió el papel de protector y educador, hoy disfruta un rol completamente distinto.
“Con los nietos comienzas desde el papel de amigo”, dice entre sonrisas. “Soy un abuelo bastante engreidor”.
Aunque reconoce que existe una regla que procura respetar siempre.
“No hay que quitarles autoridad a los padres. Uno puede aconsejar, acompañar y engreír, pero siempre respetando su espacio”, advierte.
Para él, ser abuelo es una oportunidad para disfrutar con más calma aquello que antes estaba marcado por las responsabilidades.
Un legado que trasciende generaciones
Después de más de tres décadas construyendo hoteles, generando empleo y apostando por el crecimiento del país, Mario Mustafá tiene claro que el éxito empresarial no es suficiente si no viene acompañado de valores.
Por eso, cuando imagina qué le gustaría que sus hijos recuerden dentro de veinte años, vuelve nuevamente a las mismas palabras: “La unidad familiar y la educación”.
Son conceptos sencillos, pero han guiado buena parte de su vida. Y quizá también expliquen por qué, cuando habla del futuro, no menciona balances ni resultados financieros. Habla de personas, de comunidad, de seguir apostando por el Perú.
Y habla de una familia que, pese a las distancias y los años, sigue encontrando formas de permanecer unida. Ese, probablemente, sea el legado más importante que un padre puede dejar.









