Los pasaportes podrían dejar de ser imprescindibles para los viajes internacionales en los próximos cinco años, debido al avance de los sistemas biométricos y la identidad digital en los aeropuertos, según afirmó Paul Griffiths, director ejecutivo de Dubai Airports, durante la 26ª Cumbre Mundial del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).
El ejecutivo sostuvo que el uso de registros biométricos permitirá agilizar la identificación y el tránsito de pasajeros, mediante tecnologías de reconocimiento facial que reducirían la necesidad de presentar documentos físicos durante los controles aeroportuarios.
La cumbre, celebrada del 7 al 9 de octubre en Valletta, Malta, reunió a más de 200 directores ejecutivos y representantes de la industria turística internacional.
Durante el encuentro, Gloria Guevara, presidenta y consejera delegada del WTTC, presentó las principales prioridades del organismo, entre ellas la inteligencia artificial, la conectividad aérea, las alianzas público-privadas, la sostenibilidad y la atracción de inversiones.
Uno de los ejemplos de transformación digital es el Sistema de Entradas y Salidas (EES) de la Unión Europea, cuyo despliegue comenzó en octubre de 2025 y pasó a ser obligatorio en los 29 países del espacio Schengen en abril de 2026.
Sin embargo, su implementación también presenta dificultades operativas. Asociaciones aeroportuarias europeas advirtieron sobre esperas de hasta cinco horas durante los periodos de mayor afluencia de pasajeros.
Según una encuesta del WTTC realizada en mayo de 2026, las demoras prolongadas podrían poner en riesgo hasta 41 millones de llegadas internacionales y US$ 45.400 millones en gasto turístico.
APOYO A LAS PYMES TURÍSTICAS
Durante la cumbre, el WTTC también anunció su objetivo de incorporar un millón de pequeñas y medianas empresas a su comunidad Together in Travel.
Estas empresas representan más del 85% de los negocios turísticos mundiales.
Según investigaciones presentadas por el organismo, un incremento del 10% en su productividad podría generar US$ 63.000 millones adicionales al PIB turístico directo de ocho importantes economías.








