El Ministerio de Cultura de Perú ha reducido en un 42% el área protegida de la Reserva Arqueológica de las Líneas y Geoglifos de Nasca, pasando de 5.633 a 3.236 kilómetros cuadrados.
Esta decisión ha generado fuertes críticas por parte de arqueólogos, especialistas en patrimonio y organizaciones civiles, quienes advierten que la medida expone zonas aún no investigadas a amenazas como la minería ilegal y la expansión agrícola.
El ministro de Cultura, Fabricio Valencia, justificó la reducción argumentando que se basa en más de 20 años de estudios arqueológicos y científicos, y que no afecta el área inscrita como Patrimonio Mundial por la UNESCO ni su zona de amortiguamiento.
Es más, ahora ha dicho que propondrá la creación de la Unidad Ejecutora Nasca “para gestionar toda la labor de conservación que requiere un importante sitio arqueológico integrante del Patrimonio Cultural de la Humanidad, como son las Líneas de Nasca”.
El ministro anunció la creación de esta unidad ejecutora, adscrita al Ministerio de Cultuta, al responder a los cuestionamientos formulados tras conocerse la nueva delimitación del polígono arqueológico de Nasca, medida que supuestamente pondría en riesgo a los emblemáticos geoglifos.
Valencia adelantó también que el sector convocará a personalidades e instituciones vinculadas a la conservación de Nasca para exponer las características del nuevo polígono y compartir los informes técnicos que sustentan esta decisión.
Sin embargo, el Colegio de Arqueólogos del Perú cuestionó la validez de los estudios arqueológicos y científicos señalados por el ministerio para argumentar la reducción del área protegida y denunció que la decisión se tomó sin consulta previa ni sustento técnico sólido.
Además, organizaciones como el Observatorio de Minería Ilegal (OMI) alertan que en la zona excluida existen más de 300 registros mineros que podrían operar, lo que representa una amenaza directa al patrimonio cultural. La Asociación María Reiche también ha expresado su preocupación, señalando que el área recortada incluye zonas donde se realizaban rituales antiguos, según sus investigaciones.
Ante esta situación, el Colegio de Arqueólogos del Perú ha solicitado la destitución del ministro Valencia y evalúa acciones legales para revertir la medida, advirtiendo que podría sentar un precedente peligroso para otros patrimonios como Caral o Machu Picchu.
La controversia continúa mientras se intensifican los llamados a proteger integralmente las Líneas de Nasca y a garantizar una gestión cultural que priorice la conservación del patrimonio nacional.








