Una nota publicada por Exame, una de las principales revistas de negocios de Brasil, analizó la incertidumbre que genera la implementación de la reforma tributaria en el sector turístico.
La falta de definiciones sobre las tasas impositivas que comenzarán a aplicarse a partir de 2027 mantiene en alerta a las industrias de la aviación y la hotelería, cuyos representantes advierten que el nuevo esquema podría traducirse en un incremento significativo de los costos para los viajeros, impactando tanto al turismo de ocio como al corporativo.
El tema fue uno de los principales focos de discusión durante el Hotel Trends Conference, el mayor encuentro de la hotelería brasileña, celebrado en Sao Paulo y que reunió a cerca de 600 líderes y ejecutivos del sector. Aunque uno de los paneles estuvo dedicado a la conectividad aérea, gran parte de los debates giró en torno a los efectos de la reforma tributaria y a las dudas sobre cómo se aplicará en la práctica a lo largo de la cadena de valor del turismo.
La principal preocupación gira en torno a la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), que reemplazará a los tributos federales PIS y Cofins a partir del 1 de enero de 2027. Sin embargo, la tasa que se aplicará aún no ha sido definida, lo que complica la planificación financiera de aerolíneas, hoteles y distribuidores turísticos para el próximo año.
Según estimaciones de IATA y Latam Airlines Brasil, la reforma podría elevar el precio de los pasajes aéreos en alrededor de un 25%. Además, el nuevo sistema generaría diferencias entre viajeros corporativos y de ocio, ya que las empresas podrían recuperar parte de los impuestos pagados mediante créditos tributarios, mientras que los pasajeros particulares asumirían la carga completa del tributo en el precio final del boleto.
La situación se produce en un contexto de crecientes costos operativos para las aerolíneas. Durante el encuentro, el CEO de Latam Brasil, Jerome Cadier, señaló que la compañía está pagando actualmente un 70% más por combustible que a comienzos de año, mientras que este insumo ya representa cerca del 45% de los costos operativos, frente a niveles históricos de entre 30% y 35%. Ejecutivos de GOL también describieron un escenario similar, lo que reduce la capacidad de las aerolíneas para absorber nuevos impuestos sin trasladarlos a las tarifas.
En el sector hotelero, las proyecciones también apuntan a un aumento significativo de la carga tributaria. Aunque la industria consiguió una reducción del 40% en la tasa aplicable durante la discusión legislativa, las nuevas reglas impedirían que los compradores recuperen el impuesto pagado sobre el alojamiento. Como resultado, la carga tributaria sobre las tarifas hoteleras podría pasar del rango actual de 5,65% a 8,65% a niveles cercanos a 15,9% o 16,7%, casi duplicando o incluso triplicando el impacto fiscal en algunos casos.
Otro de los desafíos identificados por el sector se encuentra en la compleja cadena de distribución hotelera. Empresas mayoristas y plataformas que intermedian entre hoteles y agencias de viajes temen que la reforma genere una tributación acumulativa, en la que el mismo impuesto se aplique sucesivamente en cada etapa de comercialización. De concretarse esta interpretación, el costo final para el consumidor podría superar ampliamente las estimaciones actuales.
La preocupación se ve reforzada por un contexto económico menos favorable, donde un aumento de los costos de viaje podría afectar la demanda turística, reduciendo la ocupación hotelera y la conectividad aérea en destinos regionales.
(Fuente: Aerolatin News)








