El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) y PromPerú han proyectado para este 2026 la llegada de 4 millones de turistas extranjeros. Sin embargo, según estimaciones de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur), solo se llegará a 3.8 millones de viajeros provenientes del exterior y recién en 2027 se alcanzarán los 4.3 millones (niveles prepandemia).
Actualmente, el flujo de turistas internacionales alcanza apenas el 78% de lo que se registró antes del Covid-19. De acuerdo con Apotur, ese 22% restante significa una pérdida cercana a los US$ 2,500 millones.
Un dato que resulta preocupante es que un estudio de Apotur reveló que ha retrocedido en un 14% el interés por viajar al Perú si se compara con 2024 y 2025.
Ángel Chanco, director del gremio, cuestionó que el Perú no crezca en materia de turismo al ritmo que sí lo hacen otros países de la región.
“Nuestros vecinos, que son nuestros competidores turísticos, como Brasil, Argentina, Chile y Colombia, por citar solo algunos, han crecido en 2025 versus 2019 hasta en un 40%, y esto se da pese a que no tienen una de las siete maravillas del mundo como nosotros (Machu Picchu)”, resaltó.
En ese sentido, indicó que hoy el turista extranjero se informa mucho acerca del país que planea visitar. Para ello, señaló que recurren a buscadores de Internet, redes sociales y foros. Por lo tanto, si hay críticas o comentarios negativos sobre el destino, lo piensan dos veces antes de visitarlo.
“Ellos identifican la reputación, y la nuestra cada vez está más venida a menos por problemas internos. Tenemos una pésima gestión de destino porque los entes articuladores no terminan de dar una señal de buen manejo”, detalló.
Un claro ejemplo de esta situación es lo que sucede en Machu Picchu. La venta de entradas en Aguas Calientes significa para muchos turistas un obstáculo para visitar la ciudadela. A esto se suman los bloqueos de las carreteras y del tren, que hacen que la experiencia no sea grata.
“Las personas quieren venir y se dan con la sorpresa de que no pueden comprar entradas para Machu Picchu. Esa situación restringe mucho la llegada de turistas. Por eso, también tenemos que diversificar nuestra oferta para que también se apunte a otros lugares”, resaltó el representante de Apotur.
A esto se suma la inseguridad ciudadana, que aleja a los interesados en llegar al país.








