El Ministerio de Cultura informó que las entradas vendidas a través de la plataforma digital Tuboleto.cultura.pe están completamente agotadas hasta el mes de septiembre, reflejando un crecimiento sostenido en la afluencia de visitantes.
“Quiero informar que, a septiembre, a través de la plataforma virtual, ya no hay entradas para Machu Picchu”, declaró la viceministra de Patrimonio Cultural, Moira Novoa, en entrevista con TV Perú.
Actualmente, el aforo máximo permitido de ingreso diario es de cinco mil seiscientos turistas, una cifra que, si bien busca equilibrar la preservación del patrimonio, resulta insuficiente para la demanda creciente.
Debido a esta situación, las autoridades han implementado una serie de medidas para facilitar el acceso de los visitantes, entre ellas la venta presencial de boletos.
Desde el 1 de agosto, los interesados pueden acudir directamente a la Casa de la Cultura en Machu Picchu para adquirir uno de los mil tickets diarios disponibles en ese esquema, eliminando así la intermediación de agencias o plataformas digitales.
Este sistema busca no solo reducir las largas colas y aglomeraciones, sino también ofrecer mayor transparencia en el proceso de compra, permitiendo a los visitantes verificar en tiempo real la disponibilidad mediante la página web tuboletocultura.pe.
Según el ministerio, el nuevo protocolo de venta presencial funciona con normalidad y ha sido bien recibido por el público, aunque se recomienda llegar temprano, ya que la alta demanda puede agotar rápidamente los boletos disponibles en las primeras horas del día.
Además, las autoridades han establecido cinco ventanillas de atención, incluyendo una destinada a personas con discapacidad y atención preferencial, para garantizar un acceso más inclusivo y ordenado.
En respuesta a la creciente afluencia, el Ministerio de Cultura, en coordinación con el Mincetur y con el respaldo técnico de la UNESCO, ha anunciado que evaluará un posible aumento en la capacidad de ingreso diario a Machu Picchu. Este estudio, que se desarrollará entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, considerará la revisión de las rutas existentes y la capacidad de carga del sitio, asegurando que cualquier cambio respete los estándares internacionales de conservación y protección del patrimonio.








