El talento hotelero que el futuro necesita | Por: Graciela Seminario

Por: Graciela Seminario Marón, jefa del CENFOTUR


Para 2026, la industria global de la hospitalidad alcanzará una valoración de 5,82 billones de dólares (EHL Insights, 2026). Un número que impresiona, pero que esconde una paradoja urgente: cuanto más crece el sector, más profunda es la brecha entre la demanda de talento especializado y la oferta real de profesionales capaces de gestionarlo.

Esa brecha tiene nombre y dimensión. Según el World Travel & Tourism Council (WTTC), para 2035 la demanda de trabajadores en turismo y hospitalidad superará la oferta en más de 43 millones de personas.

¿Qué ha cambiado en la administración hotelera? Todo. La irrupción de la inteligencia artificial agéntica —sistemas capaces de tomar decisiones autónomas en tiempo real, desde programar el mantenimiento hasta ajustar tarifas dinámicamente— ha redefinido lo que significa gestionar un establecimiento. Ya no basta con dominar la operativa de pisos y banquetes.

El administrador hotelero de hoy debe leer datos, interpretar algoritmos, liderar equipos bajo presión y, al mismo tiempo, diseñar experiencias que ninguna máquina puede replicar: las que nacen del contacto humano genuino. En un sector cada vez más impulsado por la tecnología, las capacidades humanas cobran un valor aún mayor. La empatía, la sensibilidad intercultural y el liderazgo inclusivo se consolidan como atributos determinantes para ofrecer experiencias memorables y fortalecer la competitividad de la industria.

Desde CENFOTUR entendemos que la formación no puede seguir siendo tradicional ni limitada a responder únicamente a las necesidades inmediatas del mercado. La carrera de Administración Hotelera que ofrecemos responde precisamente a la necesidad de formar profesionales con competencias en gestión operativa, tecnología aplicada, liderazgo de personas y sostenibilidad turística.

El Perú tiene hoy la oportunidad de consolidarse como un referente turístico global, impulsado por su riqueza cultural, su biodiversidad y una gastronomía reconocida internacionalmente. Sin embargo, el verdadero diferencial competitivo no estará solo en sus destinos, sino en las personas que hagan posible experiencias de calidad con visión, innovación y vocación de servicio.

Apostar por la formación del talento hotelero no es únicamente preparar profesionales para el futuro; es garantizar que el crecimiento del turismo peruano sea sostenible, competitivo y capaz de liderar la nueva era de la hospitalidad.


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