Una millonaria deuda del consorcio Inti Punku, responsable de la construcción del nuevo terminal del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, ha encendido las alarmas entre proveedores, trabajadores y expertos del sector.
De acuerdo con una denuncia presentada en el programa de Youtube La Encerrona, las deudas impagas superarían los 11 millones de soles, comprometiendo directamente la operación y sostenibilidad del nuevo recinto aeroportuario.
El consorcio Inti Punku está conformado por la empresa española Sacyr y la peruana Cumbra (ex Graña y Montero), actualmente bajo el grupo Aenza. Esta unión empresarial fue contratada por Lima Airport Partners (LAP), concesionario del Jorge Chávez, para ejecutar la construcción del nuevo terminal, recientemente inaugurado.
Sin embargo, Inti Punku subcontrató a numerosas pequeñas y medianas empresas locales para realizar trabajos especializados, como el sistema eléctrico de media tensión, y a varias de ellas no se les ha pagado por los servicios prestados.
Según testimonios recogidos por La Encerrona, varios subcontratistas han recibido presiones indebidas para aceptar descuentos forzados sobre los montos adeudados, bajo amenaza de no recibir pago alguno. Incluso se ha denunciado que, pese a los compromisos pendientes, el consorcio continúa solicitando trabajos adicionales sin garantía de remuneración.
Uno de los casos más delicados corresponde a ISA Proyectos, responsable de instalar las redes de media tensión del aeropuerto. Su representante, Javier Manrique, advirtió que las deudas impagas ponen en riesgo los servicios de postventa y mantenimiento, fundamentales para garantizar el suministro eléctrico continuo en el terminal. “Si ocurre una falla en las instalaciones eléctricas, no habrá recursos para atenderla oportunamente”, afirmó.
Por su parte, LAP indicó que ya ha desembolsado más del 90% del monto contractual a Inti Punku, deslindando su responsabilidad frente a los conflictos entre el consorcio y sus proveedores. No obstante, señaló que la obra aún no ha sido culminada en su totalidad y que se siguen ejecutando trabajos que podrían extenderse hasta fin de año.
El consorcio Inti Punku no ha ofrecido declaraciones sobre las denuncias, mientras que el malestar y preocupación crecen entre los proveedores afectados, quienes temen por la continuidad de sus operaciones y la viabilidad del nuevo aeropuerto.
*Para más información mira el noticiero La Encerrona:








