La Asociación Peruana de Agencias de Viajes y Turismo (Apavit) expresó su preocupación por los problemas recurrentes que afectan el acceso, la operación y la experiencia turística en Machu Picchu, principal ícono del turismo nacional y Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Sostuvo que, desde hace varios años, las agencias de viajes vienen afrontando dificultades constantes vinculadas a la venta de entradas, la falta de predictibilidad en los sistemas de acceso, interrupciones en el transporte ferroviario y deficiencias en la coordinación entre las entidades responsables, situación que impacta directamente en los visitantes, en la imagen del destino y en la sostenibilidad del sector turístico.
“Estas limitaciones no solo generan pérdidas económicas para operadores, agencias y comunidades locales, sino que, además, debilitan la confianza de los mercados internacionales, que demandan destinos organizados, seguros y con procesos claros. Machu Picchu, por su relevancia mundial, requiere una gestión moderna, eficiente y transparente, acorde con los estándares internacionales.
Frente a ello, Apavit considera urgente mejorar y estabilizar el sistema de venta y control de boletos, garantizando transparencia y previsibilidad, así como fortalecer la coordinación interinstitucional entre el Estado, operadores de transporte y autoridades locales.
Además, sostiene que es primordial asegurar el libre tránsito y la continuidad del servicio turístico, evitando interrupciones que perjudiquen a visitantes y empresas formales.
También implementar soluciones tecnológicas que prioricen la experiencia del turista y la conservación del patrimonio.
“El turismo es una actividad estratégica para el desarrollo del país, generadora de empleo formal, divisas e inclusión social. Machu Picchu no puede seguir enfrentando los mismos problemas año tras año sin soluciones estructurales”, refirió.
Apavit reiteró su disposición al diálogo y al trabajo articulado con las autoridades competentes, con el objetivo de construir soluciones sostenibles que beneficien al destino, a la población local y a todo el ecosistema turístico.
“Machu Picchu es del Perú y del mundo, y su gestión debe responder a una visión de país, con responsabilidad, planificación y compromiso”, anotó.








