Las compañías Meliá e Iberostar han anunciado que dejan definitivamente su actividad hotelera en Cuba, en un escenario marcado por el endurecimiento de las medidas estadounidenses contra la isla.
La primera de estas dos empresas mallorquinas dijo que pondrá fin este viernes 24 de julio a sus operaciones en el país caribeño, donde dispone de una cartera de 34 establecimientos. Según la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la continuidad de su actividad se ha vuelto inviable por la acumulación de obstáculos operativos, jurídicos y financieros.
La decisión culmina una retirada que ya había comenzado con el cierre o la suspensión de actividad de buena parte de sus hoteles. En junio anunció el cierre de quince de sus hoteles, coincidiendo con la amenaza de sanciones de EE.UU. al conglomerado Gaesa, empresa estatal con la que operan casi todas las empresas turísticas.
Además, la escasez de combustible, los apagones prolongados, los problemas de abastecimiento, la caída de las conexiones aéreas y las crecientes dificultades para realizar pagos y transacciones internacionales han terminado por comprometer el funcionamiento normal de los establecimientos.
La hotelera, una de las compañías extranjeras con mayor presencia histórica en Cuba, sostiene que estas circunstancias son ajenas a su capacidad de gestión y considera que el impacto económico inmediato de la salida será limitado.
Por su parte, Iberostar ha confirmado la decisión a RTVE Baleares y ha aclarado que continuará “apoyando a sus equipos en la isla durante esta etapa, manteniendo su compromiso con la proyección futura del país”.
El grupo con sede en Palma de Mallorca ya dejó de gestionar doce establecimientos y mantuvo inicialmente otros seis mediante acuerdos con compañías turísticas cubanas.
Meliá comenzó a operar en Cuba en 1990, en los inicios de la profunda crisis económica que atravesó la isla tras la desaparición de la Unión Soviética. Fue la primera gran cadena hotelera internacional que se instaló en el país y se convirtió en uno de los emblemas de la apertura al capital extranjero con la que el Gobierno cubano buscó desarrollar el turismo y captar divisas durante el denominado Período Especial.
(Fuente: RTVE.es)








