El Ministerio de Cultura, a través de la Zona Arqueológica Caral – Unidad Ejecutora 003, informó sobre el hallazgo de una compleja estructura arquitectónica vinculada a la observación astronómica en el asentamiento de Áspero, ciudad pesquera de la Civilización Caral ubicada en Supe Puerto, provincia de Barranca.
El descubrimiento, liderado por el equipo de investigación dirigido por la doctora Ruth Shady Solís, revela la existencia de un espacio especializado que habría sido utilizado por especialistas en registrar fenómenos astronómicos y su relación con el entorno natural.
Estos conocimientos habrían sido fundamentales para la toma de decisiones en actividades como la pesca, el marisqueo y el intercambio con poblaciones agrícolas del valle de Supe.
Las evidencias se presentaron en el marco de la conmemoración de los 21 años de investigación, conservación y puesta en valor del sitio arqueológico Áspero (3000–1800 a. C.) y refuerza su relevancia como un centro de generación de conocimiento en los albores de la civilización en América.
Las investigaciones sugieren que los antiguos pobladores observaron el Sol, la Luna y las estrellas para anticipar cambios en las mareas, el clima y la disponibilidad de recursos marinos, factores clave para la planificación de sus actividades productivas.
ARQUITECTURA ORIENTADA AL CIELO
Durante las excavaciones en el denominado Sector J1, los arqueólogos registraron una estructura ubicada estratégicamente, cerca de los principales edificios piramidales del asentamiento. Desde este lugar se visualiza tanto el litoral marino como la sección baja del valle de Supe, información que habría favorecido el seguimiento sistemático de fenómenos naturales, así como astronómicos, como los que se identificaron en Caral.
Las investigaciones determinaron cuatro periodos constructivos, evidenciando cambios arquitectónicos y funcionales a lo largo del tiempo. En un primer periodo habría funcionado como un edificio público ceremonial. Posteriormente, fue remodelado, incorporando una plataforma ovalada de 3,18 metros de diámetro y 63 centímetros de altura, con una piedra vertical o huanca ubicada en el centro; elemento simbólico andino, vinculado con ceremonias rituales y como referencias espaciales.
Durante el tercer periodo constructivo se efectuó un mayor desarrollo arquitectónico, mediante la edificación de una doble plataforma escalonada —una inferior de 9,40 metros de diámetro y un metro de altura; y una superior de 4,80 metros de diámetro— con una piedra rectangular puesta en el centro y un recinto asociado a un fogón ceremonial. Estas características sugieren una intensificación de actividades rituales, posiblemente relacionadas con la observación de los astros.
Los especialistas consideran que la configuración arquitectónica pudo servir para registrar ciclos solares y lunares, vinculados con cambios en el clima y la dinámica de los recursos marinos, esenciales para la población pesquera. En una etapa final, el espacio fue cubierto y transformado en áreas residenciales, reflejando cambios sociales y la continua pérdida de las funciones especializadas que hubo dentro del asentamiento.








