Primero fue “Lima, potencial mundial”. Ahora, el candidato presidencial de Renovación Popular y ex alcalde capitalino, Rafael López Aliaga, afirmó que el Perú será “potencia turística” en un eventual gobierno suyo.
Mediante un nuevo plan de gobierno, distinto al que presentó ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), López Aliaga ha prometido que convertirá al país “en una potencia turística, para lo cual habrá un shock de inversiones en infraestructura para unir a todos los pueblos”.
Sostuvo que los turistas pasarán de 4 millones en 2025 a 10 millones en 2031 y que la meta se logrará con promoción internacional y mejoras en infraestructura vial, aeroportuaria, hotelera y gastronómica, además de conectividad y procesos digitalizados.
Sin embargo, el documento evita explicar cómo se ejecutará ese shock, qué entidades lo liderarán, qué presupuesto se asignará o qué proyectos concretos se priorizarán. La propuesta se queda en generalidades: mejorar conectividad aérea, marítima y terrestre; digitalizar procesos migratorios y aduaneros; y reducir barreras para el ingreso de visitantes extranjeros.
Varios han recordado que no es la primera vez que López Aliaga recurre a este tipo de anuncios. En 2025, propuso convertir la Costa Verde en una suerte de “Dubái sudamericano”, impulsado por turismo de cruceros y grandes proyectos inmobiliarios. Según explicó entonces, sus viajes a Medio Oriente buscaban atraer inversión extranjera para ese fin.
“La idea generó titulares, pero también escepticismo. Hasta ahora, no se ha materializado ningún megaproyecto de esa magnitud en la franja costera limeña, más allá de planes y maquetas. El nuevo ofrecimiento turístico parece seguir la misma lógica: impacto mediático primero, viabilidad después”, señala Caretas.








