El proyecto del nuevo Aeropuerto Internacional de Chinchero, en Cusco, vuelve a estar en el centro del debate internacional. Según un artículo de Euronews que cita a la BBC, la infraestructura podría atraer hasta ocho millones de viajeros al año, lo que representa un incremento del 200% en el flujo turístico hacia Machu Picchu.
“En 2024 recibió más de 1,5 millones de visitantes. Esa cifra podría dispararse el próximo año, cuando está previsto que un nuevo aeropuerto facilite el acceso a la antigua ciudadela inca”, señaló.
Si bien los promotores del nuevo aeropuerto destacan el impacto económico positivo que tendría en una región históricamente rezagada, las voces críticas advierten sobre serias consecuencias para el patrimonio incaico y el medio ambiente, señala la prensa internacional.
“Las comunidades indígenas, los arqueólogos y los conservacionistas han advertido desde el principio de los riesgos culturales y medioambientales. Machu Picchu ya ha impuesto límites diarios de aforo gestionados mediante un estricto sistema de reservas debido a la masificación”, indica Euronews.
“Más visitantes ejercerán una enorme presión sobre las frágiles ruinas”, alertan los arqueólogos citados por la BBC. Uno de los principales cuestionamientos apunta a que los vuelos pasarían muy cerca de Ollantaytambo, afectando potencialmente su parque arqueológico.
La historiadora del arte peruana Natalia Majluf, de la Universidad de Cambridge, declaró en 2019 al diario The Guardian: “Este es un paisaje construido por el hombre; hay terrazas y caminos diseñados por los incas. Construir un aeropuerto aquí lo destruiría”.
Además, se ha alertado sobre el impacto que la construcción del aeropuerto tendría en el Valle Sagrado, donde aún se conservan sistemas incas de irrigación y caminos en uso. También preocupa la sostenibilidad hídrica, ya que se teme una mayor presión sobre la cuenca del lago Piuray, fuente de casi la mitad del agua potable que consume la ciudad de Cusco.
Según la BBC, muchas familias han empezado a vender sus terrenos agrícolas en los alrededores de Chinchero, lo que también pondría en riesgo las tradiciones agrícolas locales.








