La creciente inseguridad y criminalidad en el país se han convertido en el principal riesgo para el desarrollo económico y social del Perú, según el último Reporte de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).
El informe, elaborado anualmente por el WEF, ubica por primera vez a la delincuencia y la actividad económica ilícita como el riesgo número uno para el país en 2026, superando a otros factores estructurales. Esta situación, advierte el documento, no solo afecta la gobernabilidad y el entorno empresarial, sino que también daña severamente la imagen internacional del Perú como destino confiable para la inversión y el turismo.
El reporte explica que este riesgo se presenta cuando existe una proliferación de delincuencia organizada o actividades ilícitas —incluidas la evasión fiscal, el lavado de dinero, el tráfico de personas, armas o fauna silvestre— que socavan el progreso económico. En el caso peruano, estos delitos han escalado rápidamente: en 2023 figuraban entre el cuarto y quinto lugar del ranking nacional de riesgos; en 2025 pasaron al tercer lugar; y este año encabezan la lista.
El segundo riesgo identificado es la insuficiencia de servicios públicos y de protección social, como educación, salud, infraestructura y pensiones. Le sigue la polarización social, que afecta la estabilidad política y económica del país.
En cuarto lugar figura la violencia intraestatal, que incluye disturbios, violencia de pandillas y delitos de alto impacto. Finalmente, el informe señala como quinto riesgo la falta de oportunidades económicas y el desempleo, vinculados al deterioro de condiciones laborales y el acceso desigual al progreso.
Estos cinco factores, según el WEF, deben ser atendidos con urgencia para evitar un mayor deterioro de la percepción del Perú a nivel global.








