El choque frontal entre dos trenes turísticos ocurrido el pasado 30 de diciembre en la ruta hacia Machu Picchu habría sido causado por una falla operativa, según reveló un informe preliminar elaborado por la Policía Nacional y el Ministerio del Interior.
De acuerdo con el reporte, el accidente se produjo debido a que uno de los trenes no respetó una parada obligatoria en un tramo de vía única, lo que impidió la maniobra de cruce segura con el convoy que venía en sentido contrario. La colisión se produjo en una curva con pendiente descendente, a unos 315 metros del punto designado para la detención.
El siniestro involucró a unidades de las empresas PerúRail e Inca Rail, y dejó como saldo más de 100 personas heridas y un fallecido: el maquinista Roberto Cárdenas Loayza, de 61 años.
De acuerdo con un informe policial basado en la entrevista a Luis Carlos Peña Loayza, brequero del tren de Inca Rail, la tripulación tenía conocimiento de que debía realizar una detención obligatoria en el desvío de Pampacahua para permitir el paso de un tren de PeruRail que venía en sentido contrario desde Machu Picchu.
Sin embargo, pese a esa instrucción y a las advertencias realizadas durante la marcha, el tren continuó su desplazamiento, lo que derivó en la colisión a aproximadamente 315 metros del punto donde debía detenerse, en una zona de curva y pendiente descendente.
El propio informe, citado por La República, resalta que el brequero advirtió las irregularidades durante el trayecto, pero no se adoptaron las medidas necesarias para detener la marcha del tren, situación que ahora es materia de investigación.
La Fiscalía continúa con las diligencias para determinar las responsabilidades y establecer si hubo omisiones en los protocolos de seguridad ferroviaria.








